Boda de Ángela y Edward

El viaje desde Cusco hasta Paucartambo fue toda una aventura, son aproximadamente 100 km de un camino sinuoso que va bordeando los andes peruanos.
Al llegar al pueblo el azul del cielo era más intenso si cabe, las nubes como algodones blancos iluminados desde dentro y un sol de justicia abrigaba la mañana. Los casi 3 mil metros de altura del lugar junto con las interminables curvas del camino me ocasionaron un leve mareo del que pude salir gracias a ese aire fino y limpio que se respira en las montañas.
Eran ya casi las 12 y empezaron a repicar las campanas del Templo de la Virgen del Carmen o como la llaman los lugareños, de la Mamacha Carmen, cuya imagen se cree que fue llevada desde España en el siglo XVII.
Los invitados empezaron a llegar, los antiguos bancos del Templo se fueron ocupando, entró Edward, el novio, acompañado de su madre y se quedó al pié del altar, lujosamente decorado con pan de oro, a la espera de la llegada de la novia.
Ángela, la novia, llevaba un vestido que dentro de su sencillez era muy bonito y elegante a la vez, venía del brazo su padre. Cuando pasó cerca de mí pude ver cómo la emoción llenaba sus ojos de lágrimas.
El marco era inmejorable para unas fotos de boda, los novios ambos muy guapos, el altar dorado con una decoración rococó y la figura de la Mamacha Carmen, se respiraba en el ambiente una profunda devoción.
Al terminar la ceremonia salimos del templo, los pétalos de rosas, el arroz y los vítores hicieron su papel. Mientras todos caminábamos hacia el lugar del banquete, detrás de los novios iban 3 músicos del lugar que con melodías andinas celebraban la unión de Ángela y Edward.
Para mí, tener la oportunidad de fotografiar una boda en un lugar mágico, como son los andes del Perú, fue una experiencia inolvidable.